El pasado mes de febrero visité Fuente Reina, una bodega situada en plena Sierra Norte de Sevilla, concretamente en el término municipal de Constantina. Me cité puntualmente con su propietario Oscar Zapke, un donostiarra apasionado de los vinos cuya familia siempre ha estado vinculada al mundo vitivinícola, especialmente enamorada de los vinos tintos.

En 1998 huyendo de la lluvia y del mal tiempo de San Sebastián, Óscar y su mujer, Mónica Ucín, compran una Finca en Constantina, buscando el sol del sur. Óscar Zapke y el conocido bodeguero y enólogo Íñigo Manso de Zúñiga encontraron un cortijo abandonado que resultó ser una antigua bodega del s. XVII, llena de tinajas de la época. Él mismo asegura que el Lagar pudiera datar de 1647. Estos datos los consiguieron recabar gracias a la pasión por la historia de la pareja – ambos son historiadores de profesión.

De hecho, pese a que la mayor parte de la gente pueda pensar que el vino y el cultivo de la vid proviene del norte, es totalmente lo contrario, procede del sur, y Cádiz es la zona vitivinícola más antigua de Europa y desde ahí fue llegando el cultivo de la vid hacia el norte. De tal manera, en la zona de Constantina (Sevilla) – en aquella época había más de tres mil hectáreas de viñedo repartidas entre más de 700 lagares o bodegas. Es decir una producción vinícola bastante importante.

Con todos estos condicionantes Bodegas Fuente Reina, comienza una nueva andadura en  1998 regentada por Óscar. *Es una bodega nacida a primeros del siglo XX, que además posee el honor de haber embotellado el primer vino tranquilo de reserva de Andalucía, en 1943.

La filosofía de Óscar se basa en crear un vino de viña. Donde toda la uva pertenezca a su propio viñedo. Actualmente posee unas 8 hectáreas de viñedo en un lugar mágico. Un paraje muy especial. En plena sierra Norte de Sevilla, y rodeado del parque natural de la propia Sierra. Llama la atención ver parcelas de viñedos entre pinos u otra vegetación habitual en el campo. Y un terruño arcilloso perfecto para cultivar las variedades de uva que posee, especialmente la Merlot, la Tempranillo y la Cabernet Sauvignon.

El antiguo Lagar parece haber sido también posteriormente un convento. De hecho conserva la puerta de entrada a lo que sería la capilla y de ahí puede venir el nombre de la Finca ‘La Purísima Concepción’. Tras una profunda restauración, Óscar Zapke lo ha convertido en su residencia en Constantina. En su interior hay una zona donde sería la bodega de tinajas. En las que hay varios tinajones de diferentes siglos con inscripciones antiquísimas y cuya ubicación es más fría que el resto de la casa. Un espectáculo en toda regla. Un verdadero paraíso en el interior de la Sierra Norte de Sevilla, donde el origen nace de manera ecológica y su entorno da a lugar a respirar el aire limpio de la Sierra y a disfrutar de la tranquilidad alejada de la ciudad. Un entorno perfecto para que nazca uva de tremenda calidad. Una casa de viña antiquísima rodeada de ocho hectáreas de viñedo en pleno corazón de la Sierra Norte sevillana. Aunque se lo cuente o lo vivan en las fotografías, hay que conocerlo para entender toda su esencia.

Bodegas Fuente Reina se divide en dos ‘cascos’ de bodega – por si así decirlo. Por un lado está el viñedo y la riqueza arquitectónica e histórica del Lagar llamado ‘La Purísima Concepción’ y que data del 1647 – como ya he introducido con anterioridad y que según el catastro del marqués de la Ensenada de 1752, se informa de que la villa de Constantina produce 54 arrobas de vino por aranzada. Es por tanto que la actividad prospera y alcanza su máximo hasta principios del siglo XIX, donde empieza a perderse y termina por agotarse con la llegada de la filoxera a finales de este siglo y principios del XX. Una locura natural recuperada por un apasionado de los vinos.

Por otro lado se encuentra la propia Bodega del centro del pueblo sevillano de Constantina. Ahí, nació y se fundó la Bodega Fuente Reina en 1943 y desde ahí sigue produciendo su vino en barricas y botas así como en las tinajas que encontró Óscar en ‘La Purísima Concepción’ y que en parte fueron trasladadas a Bodega para formar parte del proceso de crianza de sus vinos.

Además posee 190 barricas de roble francés de 250 litros y unas 6 botas de roble americano, de 600 litros. Sin olvidar que tiene una gran cantidad de jaulas donde terminan sus vinos en botella. De la misma forma, tiene un buen parque de depósitos con temperatura controlada, perfectos para separar cada uno de los vinos por parcelas y concretamente 28 tinajones para vinos con ediciones limitadas. Tuve el placer, asimismo, de conocer de la mano de Óscar Zapke su pequeña sacristía. Aquella en la que guarda añadas de diferentes vinos de la Bodega, que además fueron reconocidos internacionalmente en gran cantidad de premios. Como la añada de 2004 de Fuente Reina.

De esta forma, Bodegas Fuente Reina tiene en su haber seis vinos. Dos blancos y cuatro tintos. De menos a más. Su marca estrella es Fundus, una denominación que significa Fundamento, Finca, Viña. Por tanto, desde la propia nomenclatura de la marca se está realzando la forma de trabajar. Todo por dar valor a una Finca, un vino de viña.

El primer vino es un semidulce denominado Fundus SemiSeco. Es un vino blanco elaborado con las variedades de Pardina, Macabeo y Cayetana, fermentado en depósitos de acero inoxidable y con una graduación baja (11 grados), para que sea un vino fácil de beber. Fuente Reina tiene además otro blanco, este más interesante.

Fundus Blanco Roble es un vino elaborado con las mismas variedades (Pardina, Macabeo y Cayetana) fermentado en depósitos con temperatura controlada y criado durante varios meses en barrica nueva de roble francés. Este vino es seco y tiene aromas a madera – pese a su corta crianza en ella – que se mezcla con matices de frutas como la manzana. En boca es sabroso y untuoso y un retrogusto ligeramente amargo y glicérico. Me parece uno de los vinos más interesantes que he probado siendo blanco y de crianza. Tienen que probarlo.

El primero de los tintos es el llamado Fundus Tinaja 2021 elaborado con uvas Garnacha Tintorera y Mollar de cepas viejas, que además se encuentran en ladera. Es un vino que una vez vinificado se cría en tinajas añejas del siglo XVII. Es un vino de apariencia joven y muy goloso. Donde la fruta te explota en boca. Fácil de beber y perfecto para empezar a saborear tintos. Es un buen vino de introducción. Tienen que probarlo para experimentar la experiencia de disfrutar de vinos de tinajas tal y como se elaboraban antes. Gran acierto de Bodegas Fuente Reina.

Fundus Roble y Fuente Reina pueden ser de los vinos más conocidos de la Bodega. Ambos elaborados con las uvas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot en diferentes porcentajes en cada uno. Ambos de la IGP Sierra Norte de Sevilla. Fundus Roble por su parte tiene 59% de  Tempranillo, 22% Cabernet Sauvignon y 18% Merlot y es un vino con seis meses de crianza en barricas de roble francés. La fruta tiene una gran presencia aunque asoma ligeramente la madera con ligeros recuerdos. Es el vino con mayor producción de Bodegas Fuente Reina con 25.000 botellas. Por su parte el vino Fuente Reina posee un porcentaje de Tempranillo 59%, Merlot 28% y Cabernet Sauvignon 13% fermentado en acero inoxidable y madera y criado durante 14 meses en barricas de roble francés y roble americano. Además de estar embotellado sin filtración en octubre de 2019. El resultado es un vino excepcional. Recomiendo probarlo. Está presente la madera pero la fruta sigue siendo protagonista. Sus taninos son muy equilibrados y su paso por boca está muy estructurado. Es un vino de guarda, de los que van evolucionando en botella a lo largo de los años. Y aunque se estima que en siete años más estará en perfectas condiciones, les recomiendo que prueben a dejar una botella más tiempo. Este vino promete y mucho. Vinazo.

La joya de la corona de Bodegas Fuente Reina es Torre Beraun Maior 2015. Un vino también con IGP Sierra Norte de Sevilla. Elaborado al completo con la variedad Merlot una uva que funciona perfectamente la Sierra Norte de Sevilla y especialmente en zonas con cierta altitud. De hecho diría que en la Finca ‘La Purísima Concepción’ se dan las condiciones perfectas para que la Merlot adquiera un protagonismo mayor al resto de variedades. La fermentación de este vino se hace en las propias barricas de roble francés en las que cría más tarde durante 18 meses. Un vinazo donde el origen y su larga crianza se aúnan para crear una joya de Bodegas Fuente Reina.

Es un vino complejo, bien estructurado, y equilibrado donde la fruta vuelve a cobrar un protagonismo combinado con la madera y la madurez del propio vino. Es una delicia disfrutarlo, especialmente solo. Como tiene que serlo poder saborearlo en esa terraza frente a sus viñas en ladera y de tierra arcillosa que posee la Purísima Concepción. Si no, con un buen guiso, o una buena carne al horno.

Además, en la Bodega de Constantina, pude saborear gracias a la gentileza de Óscar, la crianza de un mismo vino en botas de roble americano y en botas de roble francés. Sin lugar a dudas, totalmente distinto. Así como la fruta era más presente y los taninos más acentuados en las botas de roble americano – más grandes y transpirables – la madera se muestra con mayor claridad en las barricas de roble francés. Maravilloso cómo cría el vino en un lugar u otro y los diferentes matices que aportan una madera u otra.

Aunque no sea de los habituales en el mercado, Fuente Reina lanzó hace unos años un vino denominado Fundus de Tinaja, concretamente en la vendimia 2018. Un gran vino elaborado en Tinajas del siglo XVII con el que pude finalizar esta charla distendida con Óscar y su señora, Mónica Ucín, en la Finca La Purísima Concepción acompañando unas tapas y un guiso exquisito de garbanzos.

Conocer en profundidad Bodegas Fuente Reina consiguió hacerme ver la riqueza vitivinícola que posee los vinos de la provincia de Sevilla y que posee una de sus puntas de lanza en pleno Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla. Un paraíso paisajístico único y que ha logrado devolver a la vida un enamorado de los vinos como es Óscar Zapke, junto a su mujer Mónica Ucín.

Hacen falta muchas personas así, que su pasión por los vinos les haga cometer la locura de comprar Fincas, replantar viñedos y hacer renacer Bodegas emblemáticas de distintas zonas.

Les recomiendo que disfruten de los vinos de esta Bodega. Que cuando prueben un sorbo de los mismos sepan que están bebiéndose una parte de la historia del lugar, de una tradición y de un relato vitivinícola fundado por nuestros antepasados, algunos siglos atrás.

Hace unas semanas conocí de casualidad una Bodega del Bierzo que me llamó la atención: Bodegas Cantalobos. Por circunstancias del destino, sus propietarios: Luis y Fefi bajaban a Jerez en esas fechas y tuve la oportunidad de conocerlos y disfrutar de sus vinos. Luis Alejandre es un enamorado de los vinos. Trabajador honesto decide hace pocos años fundar en 2018 Bodegas Cantalobos dada esa pasión, y unirlos a la venta a través de su web Bierzosabor que comanda  e inaugura dos años antes, en 2016. Junto a Fefi Morán, dirige esta Bodega nacida del empeño y sacrificio de Luis por sacar al mercado vinos con gran carácter y con mucha personalidad, transmitiendo a través de ellos toda su experiencia vitivinícola.

Bodegas Cantalobos está ubicada en el Bierzo, concretamente en la localidad de Ponferrada. Posee cinco hectáreas de viñedo, especialmente de suelo arcilloso calcáreo. Están ubicadas a 500 metros de altitud en orientación norte. Además, el Bierzo, como le ocurre a otras zonas vitivinícolas españolas como Sanlúcar de Barrameda, posee un microclima muy concreto que hace  que  todos sus vinos  sean  especiales, viñedos  de  cepas   viejas  y  suelos de  diferente  tipología  que  ofrecen  matices  únicos y diferentes.

Cantalobos Godello

En Bodegas Cantalobos son muy minuciosos a la hora de elaborar vino ya que cuidan con mimo a su viña – que gran parte tienen en ecológico – y su vendimia es 100% manual. Además se realiza en la caída de la noche con horas de baja temperatura para no  dañar los racimos, que son elegidos en Bodega una vez llegados a la mesa de selección, para después macerar en frío y hacer remontados diarios, antes de que el vino continúe con su proceso y su fermentación alcohólica y maloláctica.

Bodegas Cantalobos trabaja con las dos uvas reinas del Bierzo. La variedad Godello y la Mencía. O en otras palabras, la uva de los blancos y la uva de los tintos respectivamente. Y asimismo tiene en su haber tres vinos: Cantalobos Godello, Cantalobos Mencía, Cantalobos Envejecido en Barrica.

En nuestra quedada con Luis Alejandre y Fefi Morán pudimos disfrutar de la gastronomía jerezana que ofrece el Restaurante Venta Esteban, recientemente premiado en los Premios Gurmé 2021 como la mejor Venta de la provincia de Cádiz. Y a su vez, maridar los vinos de Bodegas Cantalobos, con los platos de la tierra.

Comenzamos con algunos productos de la zona como langostinos de Sanlúcar o ensaladilla con Godello, el blanco de Bodegas Cantalobos. Un gran vino, muy equilibrado. Con un aroma muy agradable a flores. Y un riquísimo sabor, donde destaca la fruta de hueso. Es un vino fácil de beber, pero con una marcada personalidad. Está muy bien trabajada la uva Godello en este vino para sacar todos sus aromas y sabor. Es un buen blanco, ideal para prácticamente cualquier plato. Pero especialmente con la ensaladilla de Venta Esteban, que por cierto está en mi top 5 de Jerez.

Cantalobos Mencía

Seguimos saboreando Cantalobos Mencía, el vino sin crianza. Lo disfrutamos con unos buenos calamares. El joven de Mencía tiene un color precioso, rojo sangre de toro. Su nariz es agradable en la que salen muchos frutos rojos, al igual que en su boca donde a su vez es suave, nada astringente y posee un equilibrio máximo que logra que el vino sea fácil de beber con la misma particularidad que el blanco. Tiene personalidad. No es un vino que pase desapercibido.

El Antojo de Restaurante Venta Esteban

Finalmente cerramos la comida con un plato principal y Cantalobos Envejecido en Barrica. En este caso  opté por uno de los platos típicos de Restaurante Venta Esteban, el Antojo (compuesto por dos huevos fritos, patatas fritas, cebolla frita y jamón ibérico), un espectáculo.

No dejen de pedírselo cuando vayan allí y más si lo maridan con un vino de tanta categoría como Cantalobos Envejecido en Barrica. Esto es un vinazo. Sin tapujos. Con 24 meses en barrica de roble francés, como los otros dos, está muy equilibrado. En nariz hay gran presencia de frutos rojos, pero maduros y aromas a vainilla. En boca es glicérico, sabroso, aterciopelado y un vino de los que te hacen disfrutar de una buena comida. Eso sí, para disfrutarlo poco a poco.

Cantalobos Envejecido en Barrica.

Este no es un vino de copeo. Incluso, es un gran vino para leer un buen libro o tener una buena conversación, sin necesidad de tener comida de por medio. Un grandísimo vino, sin lugar a dudas.

En definitiva, Bodegas Cantalobos, pese a su juventud es una Bodega del Bierzo que va a dar que hablar en los próximos años. Posee tres vinos destacados que todo aquel que los prueba les gusta. Tiene un nombre sencillo de memorizar. Ténganlo en cuenta. Bodegas Cantalobos. Pruebe sus vinos y compartan sus impresiones.

El amontillado Tío Diego es uno de los vinos de Jerez más emblemático. Probablemente uno de los vinos más conocidos en Jerez de la Frontera, su ciudad de origen, ya que es el amontillado que prácticamente tienen todos los bares, tabancos y restaurantes. Tanto es así que si pides una copa de Amontillado en Jerez estás pensando casi al 100% en un Tío Diego. Antes de detenernos propiamente en la histórica marca de Valdespino debemos conocer qué es un amontillado. Leer más